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Cómo comunicarse con personas con discapacidad intelectual

Cuando se habla de discapacidad se hace mucho hincapié en los atributos físicos o psicomotrices de la persona, o en su grado de deficiencia mental. Sin embargo, la discapacidad no reside solo en la persona, sino en el encuentro con la sociedad y en la interacción con su propio contexto, que vendrá determinada por los apoyos o barreras a los que se enfrente en su día a día. 

Pero, ¿no os preguntáis muchas veces cómo debéis tratar o dirigiros a estas personas para que se sientan incluidos y al mismo tiempo protegidos?

“¿Le habrá ofendido esta palabra que he usado?” “¿estaré sonando demasiado infantil?” “¿no será más fácil dirigirse directamente a su padre/madre?”

Son preguntas normales que podemos hacernos a la hora de dar indicaciones, trabajar, conversar o ayudar a una persona con algún tipo de discapacidad psíquica o intelectual. Por eso, hoy os traemos algunos tips para comunicarse con Gudiers que os serán de gran ayuda.

En primer lugar, cuando estemos tratando con personas con discapacidad hay que tratar de desarrollar un trato amable y cercano, pero evitar las muestras excesivas de cariño. Y, por supuesto, nada de aceptar regalos ni obsequios de manera sistemática.

Recordad que la comunicación debe ser más clara y pausada, es por lo que es necesario hablar lentamente, empleando ejemplos. Nuestra actitud debe ser paciente, y asegurarnos de que nos han entendido correctamente. Además, es importante tener en cuenta que cualquier situación que altere las tareas rutinarias de estas personas, requerirá un periodo de adaptación para ellos.

No dudéis en corregirles o enmendar una conducta inapropiada cuando sea necesario, pero tratad de dar la vuelta al mensaje para hacerlo positivo. Así, en lugar de decir “no grites”, mejor opta por “habla un poco más bajo”. Aún así, nunca tratéis de cambiar ni alterar las pautas establecidas por sus familiares, tutores o por los profesionales a su cargo.

Ante todo, estamos tratando de fomentar su autonomía e independencia. Hay que ofrecer apoyo para que realicen acciones por sí mismos, e intervenir únicamente cuando soliciten ayuda. Al fin y al cabo, debemos tratar a nuestros Gudiers de la misma manera que trataríamos a cualquier otra persona.

Por último, atended también a vuestro autocuidado. Trabajar con personas con discapacidad intelectual requiere esfuerzo físico y emocional. Debemos reconocer nuestras limitaciones, tener expectativas realistas y no dudar en pedir ayuda cuando lo necesitemos. 

¿Te lanzas a la aventura de iniciar una experiencia para Gudiers?

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